sábado, 13 de abril de 2013

Banksy, 1980


Nos sumergimos en el mundo del street art, y en concreto de Banksy, un artista que ha dado mucho que hablar tanto en las calles como en el ámbito artístico. Un nombre difícil de asociar a un rostro, a una identidad concreta, ya que ésta se encuentra oculta. Relacionado con un estilo, una forma de vida, un lenguaje y unos ideales, el graffitero ha sido cuestionado y criticado por muchos a causa de la venta de sus obras a un precio muy elevado, teniendo en cuenta su crítica hacia el negocio del arte. Sin embargo, centraremos la atención en esta entrada en su trabajo de apropiación.



Su lenguaje ha llegado a alcanzar casi la universalidad generando imágenes cargadas de ideas políticas y morales, y utilizando la apropiación y manipulación de iconos ya existentes para crear una crítica hacia la sociedad. Esta apropiación que utiliza Banksy, al igual que la de muchos otros artistas del street art que surgieron paralelamente, está basada en la descontextualización de la misma para otorgarle un nuevo significado, otra mirada, una provocación. De igual forma, pese a utilizar iconos ya existentes, sus obras tienen una firma, la suya propia, lo cual demuestra que la manipulación de imágenes en el sector del arte deja atrás la idea de creación única del artista y da juego a otra nueva mirada.





En este caso, Banksy además de apropiarse de obras de arte reconocidas, como por ejemplo, La Gioconda de Leonardo Da Vinci, ha llevado el tema de la apropiación al espacio privado, colocando de incógnita sus obras en museos como el MOMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, o el Museo Británico de Londres. A primera vista, las obras de Banksy guardan una semejanza con las demás en estética, hecho que confunde al espectador y evita llamar la atención del mismo museo. Las obras no son descubiertas hasta unos días después. De esta forma genera una crítica directa a la institución artística y al negocio en la que se ve involucrada, ya que sus obras expuestas, sin formar parte de la misma exposición, son impactantes, tanto visualmente como en su mensaje. 



Otra acción del artista callejero en un espacio privado como Disneyland provoca un gran escándalo. Creando una réplica a tamaño real de una persona vestida de naranja y con la cabeza oculta, haciendo referencia a los detenidos de Guantánamo, atada a las rejas que rodean la gran montaña rusa “Big Thunder”. 

Estos trabajos se ven documentados en la película Exit Through the Gift Shop, dirigida por Banksy, en la que se narra la historia de Thierry Guetta, un hombre que en un momento de su vida descubrió su pasión por la grabación y se topó de lleno con un nuevo movimiento que estaba comenzando a surgir, el street art. A lo largo de la película Thierry evoluciona y cambia su posición de filmador a artista.  
Banksy, en la película, se apropia de la imagen de Thierry para utilizarla como medio de crítica. “En vez de colocar un cuadro falso en un museo, coloca a un falso artista en el mercado artístico. Esa operación sí que es una gran obra de arte.” (Jorge Carrión) 

Trailer de Exit Through The Gift Shop






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